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Me gusta mimarme de vez en cuando. ¿A quién no?
El problema es que al fin la recesión tocó a m puerta y más fuerte de lo que pensaba. Mi ingreso anual se verá reducido en un 20% aproximadamente. Lo que significa que le diré “adiós” a varias costumbres sibaritas que tengo.
Pero decidí decirles adiós en forma digna.
Pasé a comprar maquillaje. Miré a la promotora y le dije “déme la mejor base de maquillaje que existe en el mercado” Sacó una del mostrador y me la estaba enseñando cuando pasó un hombre detrás de ella y le dijo “esa es la mejor base del mercado, pero no es la indicada para ella. Dale la base XX color YY”
Quedé mirando algo incrédula a la niña quien me explicó “es maquillador oficial, él la mira y sabe exactamente qué necesita” Bien, si es maquillador profesional, sabe de lo que habla así que me quedé con la base recomendada.
Luego pedí un rubor (debo confesar que hace mucho que no compraba rubor porque estaba usando polvos bronce) y ocurrió lo mismo “Dale de la marca ZZ el color BB, ese es el indicado para sus colores”
“Este tipo no me la puede ganar” pensé, así que, por último, pedí una base incolora fortificada con calcio para las uñas. Así no podría meterse en mis compras.
“Tenemos una promoción hoy día, por cada tres productos que compre, el cuarto es gratis” ¿Qué me faltaba entre mis cosméticos? ¡Un maldito color de sombra de ojos! Me concentré y comencé a pedir distintos colores que me gustaban. “Lleve ese gris humo que lo puede combinar con…”
Maldito tipo, influyó en todas mis compras. No es que me molestara pues debo reconocer que los colores fueron los adecuados. Lo que me molestó fue verificar que hace tres meses atrás él me vendió la base que se me estaba acabando ¡Era el mismo color y la misma línea! No lo podía creer. Bueno, por algo son profesionales.
Bueno, me sentí muy frustrada la semana pasada cuando descubrí que iba a bajar mi ingreso. No lo podía creer, sobre todo porque es culpa de un parcito que no supo cómo negociar con la empresa los convenios. Si hasta el bono de vacaciones me bajó casi a la mitad.
En resumen, tendré que esforzarme mucho más para poder lograr mis metas. Me quedan 7 meses para salir de vacaciones y necesito ahorrar unos 40 mil pesos mensuales para salir.
Nada es perfecto, pero por lo menos antes tenía un convenio que hacía mi sueldo “casi” perfecto. Pasé de eso a tener un sueldo bajo el promedio del mercado.
Y para poner la guinda en la torta: esta mañana amanecí enferma. Claro que esta vez estoy más preocupada que antes porque, aparte de todos los síntomas normales de un resfrío, tengo nauseas. Típicos síntomas de Influenza Humana.
En fin, mientras no tenga fiebre, me quedo callada y que nadie aquí se entere.
No tuve palabras para titular este post. Creo que, por primera vez en mucho tiempo, me he visto sobrepasada por las circunstancias.Es que me ha tocado ver tanto egoísmo durante la semana pasada y lo que va de esta. Un egoísmo exacerbado que lo único que busca es el reconocimiento público de otras personas. Como si lo único que sirviera en esta vida es recibir el aplauso, una palmadita en la espalda o un "Oh! pero qué persona más buena eres!"Estas personas se olvidan de lo más importante: el trabajo en equipo. Sólo cuando se trabaja en equipo se puede llegar a una meta concreta y se disminuyen los errores en el camino. ¿Qué importa de quién fue la idea? Si lo realmente importante es lograr el objetivo común.Lo que estoy hablando abarca desde la vida personal a la vida laboral. En el trabajo es siempre importante apoyarse entre compañeros para que la rueda gire sin problemas y (lo más importante) para que exista armonía entre compañeros de trabajo. Es horrible estar escuchando siempre cómo se acusan entre unos y otros porque no llamaron al cliente, porque nadie le envió la nota al proveedor. Siempre hay que asumir los errores y tratar de mejorarlos. Y lo mismo aplica para la vida personal. Qué sacamos de enviar una nota si no nos organizamos y no hacemos algo más allá para lograr un objetivo común. Con la Moira (por ejemplo) nos organizamos con meses de anticipación para salir de vacaciones. Mientras a algunos les parece una estupidez estar cotizando vacaciones en el mes de junio para salir en febrero, para nosotras nos parece lo más cuerdo del mundo. Es así y sólo así como logramos darnos unas buenas vacaciones. Nos vamos poniendo pequeñas metas y buscamos la mejor forma de financiar nuestros viajes. Como ha sido época de vacas flacas, este año hemos implementado una nueva forma de ahorro para llegar en febrero a Buzios. Y lo vamos a lograr.Así mismo las personas debieran organizarse para ayudarse entre sí, para poder salir adelante. Sin importar de quien fue la idea, lo que realmente importa es el resultado final.No quiero comprarme el cielo haciendo públicas mis buenas obras y diciéndole a todo Chile "Mira lo que hice, lo hice solita y me quedó super" El cielo me lo compro para callado, sólo para mí: si el resto del mundo se da cuenta y me felicita: bien; y si nadie se da cuenta, no importa. Tengo claro que lo que hago es para que el de arriba lo vea.Además ¿acaso no son felices cuando hacen algo que pone feliz a la gente? Yo sí, sin importar si se dan cuenta que fui yo quien ayudó o no. Lo bonito es ver a otros ser feliz.Bien, todo este sentimiento lo gatilló mi hermana mayor que no pudo ayudar a mi jefe, más bien, no quizo ayudarlo. Mi jefe le envió un correo pidiéndole ayuda en un tema que maneja ella ¿y sabe qué hizo ella? pues lo más fácil: me reenvió el correo y me puso que yo me hiciera cargo. Se estarán diciéndo "la mina cómoda..." pues no, no lo hizo de cómoda, lo hizo para demostrar que ella es la única persona en toda la empresa quien es capaz de realizar ciertos trámites. La verdad es que lo encontré patético. Fue como un balde de agua fría en mi espalda porque venía escuchando desde hace casi 9 años que esa era su actitud frente a las personas que le pedían ayuda. Pero jamás pensé que era tan así.En fin, quiero ganarme mi cielo de a poquito, sin publicidad. Y de paso, quiero arrastrar a muchas personas conmigo para disfrutar Mi Cielo.
Los he tenido abandonados pero no porque quiera, sino porque me enfermé y no me he sentido para nada bien.Creo que comencé a enfermarme antes del 21 de mayo, pero como muchas cosas en esta vida, no le presté mayor atención hasta cuando ya no podía respirar.Ahí recién pedí hora al médico, pero después de la hora de trabajo sí porque había mucho que dejar listo, mi instinto me decía que me iban a enviar para la casa sin retorno por algunos días.Y así fue. El diagnóstico fue Bronquitis Obstructiva. Hacía muchos años que no me daba una, desde más o menos los 20 años yo creo.Cuando chica era muy frecuente en mí este tipo de enfermedad, dicen que cuando tenía dos meses de vida, llegaron conmigo de urgencia porque me estaba asfixiando de lo fuerte que era la bronquitis. De ahí en adelante, me acompañó por muchos años, luego me abandonó y ahora regresó. Eso sí que mucho más suave de como yo la recordaba.No me dió fiebre, no tuve romadizo, en estos momentos lo único que me queda es la tos ¡Pero es tan molesta! Me duelen todos los músculos del abdomen de tanto toser. En el trabajo se ríen y me dicen que me conforme, porque después de esto quedaré con los músculos del abdomen super tonificados. Y debe ser cierto, porque me duele mucho cada vez que tengo un ataque de tos.Bueno, este ha sido un post cortito sólo para que no crean que me morí, sólo que aún no me encuentro muy bien por lo que me he mantenido retirada (en guarda dirían los viejos refiriéndose a un buen mosto)
Hace como una semana atrás, una amiga se refirió a la cruda realidad que es ir creciendo e irse transformando en la generación “vieja” de la familia. Con esto también comenzó el debate de cómo sería la vida después de la muerte.
Más bien, cómo sería nuestro Cielo Personalizado. Ese pedacito de Edén hecho a nuestra propia medida.
Mi Cielo Personalizado tendría que ser una pequeña isla caribeña, con aguas cálidas, sin nubes en el cielo, con brisa suave durante todo el día, con una silla de playa dentro del mar donde poder tomar sol mientras el mar baña mis pies con su suave oleaje, con una pequeña mesita para dejar el pisco sour siempre helado y un notebook para conectarme a través del Cyber Sky Web al Cielobook con mis amigas y escribir en el Skyblog mis historias que se llamarían algo así como Soltera después de la Muerte.
Como es muy aburrido estar sola en medio del océano (por mucho que sea el océano del Cielo) tendrían que haber miles de islitas alrededor a las cuales uno pueda acceder fácil, digamos que en jetsky, yate, bote con motor fuera de borda… menos lanchón a remos porque sería mucho esfuerzo y la idea de estar en el Cielo es descansar.
Las otras islas debieran ser diseñadas a gusto del usuario, con canchas de esquí en algunos casos, con olas gigantes en otras, con granjas, etc.
También sería importante tener un par de islas comunitarias donde juntarse a tomar un trago, organizar una fiesta, obras de teatro, cine o simplemente ver en pantalla gigante qué es lo que pasa en la Tierra, donde está el resto de mortales.
Claro que también debiera haber un Infierno para las personas que no vivieron su vida en plenitud. Pero no voy a hablar del infierno porque no me lo imagino. Es que, como mi amiga jueza se ganó un juzgado por dos años, la tengo de candidata a la Terna de Jueces del Juicio Final.
Si sale nominada ¿para qué me preocupo por el Infierno si tengo el Cielo ganado?
Y como este tema de la muerte es tan recurrente entre la Moira y yo, hoy me llamó para pedirme un favor: lo que tengo que hacer el día que ella se esté muriendo. Es como que me haya dicho ahora cuál es su última voluntad, años antes que se muera claro está.
No voy a revelar cuál es la voluntad de mi amiga porque es personal entre ella y yo, pero yo le dije cuál sería mi última voluntad: Avisarles a ustedes que me morí, que me fui a Mi Cielo y que echaré de menos escribirles (el Skyblog es para los muertos no más) pero que feliz los estaré esperando en el más allá.
Entonces me acordé que la otra noche quedé pegada con el accidente aéreo del vuelo Air France y soñé que volvíamos de nuestras vacaciones de Brasil y el avión se caía en mitad de la cordillera, igual como el grupo de rugbistas Uruguayos hace años atrás y que sobrevivieron como 40 días.
“Ahh no!!!!” me dijo la Moira “Yo no te pienso comer!!!!”
De vez en cuando uno se ve envuelta en situaciones desagradables. Ya sea por buena persona o por mala intención. Lo claro es que el mal rato uno lo pasa y aprende para la próxima. Aunque a veces (como en esta ocasión) uno nunca sabe cómo, cuándo, ni a qué hora se verá en el ojo del huracán.
En la empresa hay una persona que fue contratada como chofer. Este personaje se caracteriza por su buena disposición, su amabilidad y caballerosidad. Mi relación con él ha sido siempre muy buena y no ha salido del ámbito laboral.
Hace un año, cuando la Fran se fue, esa persona le escribió un correo donde le declaraba su amor. Perpleja Fran le dijo que nunca lo había visto de otra forma que no fuese laboral.
Y aquí comenzó a meter el diablo la cola.
El personaje tenía mina y la mina hackeaba el correo personal del mister en cuestión, enterándose de todo lo que él hacía. Contactó a Fran y le dijo que se alejara de él porque ella estaba primero.
Como la Fran no le interesaba el mister que no fuese de otra forma que de amigo, no dijo nada y se alejó de él.
De vez en cuando siempre hablamos las dos de cómo podíamos hacer que el mister cambiara su clave de acceso a sus correos personales para que ella no siguiera entrando.
Hace cosa de dos meses (o menos) el mister me pidió ayuda porque quería irse de donde vivía “lo más lejos posible”, según sus propias palabras. ¿Qué hice yo? Lo que cualquier persona habría hecho: ayudar.
Me dediqué en mi casa a buscar por Internet, arriendos en el sector que me había pedido y se los fui enviando a su correo electrónico.
No pasaron ni dos días cuando la mina me contactó porque quería contarme todo lo que pasaba entre ella y el mister, que estaba muy mal porque él la iba a dejar y otras cosas más que no venían al caso.
En realidad, a mi no me iba ni me venía, así que no contesté. Pero ella insistió una y otra vez, hasta que ayer por la noche (aburrida con el acoso) le di la opinión que tanto quería.
Obvio que no le gustó mi respuesta ¿cómo le iba a gustar si yo sabía que intervenía el correo del mister, que se interponía entre él y cualquier amiga? Si hasta me confesó que amenazó a una ex novia de él con decirle al marido de ella que tenía amoríos con el mister.
Su respuesta me dejó al principio perpleja, luego atónita, para terminar con una rabia. Estaba muy enojada, tremendamente enojada, con ganas de imprimir todos los correos de la mina y enviárselos por mano al mister para que supiera qué clase de mujer tenía a su lado.
Llamé a la Moira, le conté a Pedro y, al final, llamé al mister y le pedí que hablara con su mina para que me dejara en paz porque, de lo contrario, yo le iba a contar todo lo que ella le había hecho. Ni siquiera se lo iba a contar, le iba a imprimir los correos para que se enterara por propias palabras de ella, las barbaridades que había hecho.
El pobre no sabía dónde meterse y comenzó a pedirme perdón. Él no tenía para qué pedirme perdón porque no había hecho nada malo y así se lo hice saber.
A la media hora la mina me mandó un correo disculpándose. No sé si él la llamó por teléfono o se asustó pensando que yo en verdad le voy a contar todo al mister. Obvio que no contesté pues no seré parte de un juego absurdo en el cual estoy de invitada sólo por tratar de ayudar y me he tenido que llevar un mal rato.
Por experiencia sé que hay amores malos, que hacen daño, amores egoístas que quieren al ser amado sólo para sí y para nadie más, incluso anteponiendo la verdadera felicidad del ser amado. Esos amores no debieran existir, no voy a decir que debieran ser castigados porque tengo claro que el mayor castigo es no ser correspondido.
No sé cómo me metí en una historia que no es mía, es prestada. Es una historia que no quiero porque no me corresponde. No quería dar una opinión porque sabía de antes que iba a terminar mal.
Dicho y hecho. El Diablo metió la cola y me hizo pasar un muy mal rato.
¿Han sentido ganas alguna vez de levantarse de su asiento e irse sin mirar atrás?
Desde un par de semanas a la fecha que vengo sintiendo esto, levantarme, caminar y buscar nuevos horizontes, nuevas metas, gente nueva ¡todo nuevo!
Es que la situación en el trabajo se me hace cuesta arriba y se ha apoderado de mi una abulia increíble. Nada me entusiasma, nada me mueve, si hasta me he encontrada sentada en mi escritorio, mirando cómo pasan los barcos cargueros en el canal de Panamá, sin ganas de hacer nada. Mientras el trabajo a mi alrededor se acumula.
Hoy por ejemplo tenía que ir a un pequeño curso de medio día. Me negué a ir, simplemente le dije a mi jefe que no quería ir y respetó mi decisión. El problema vendrá después, cuando me llamen de recursos humanos preguntando por qué no asistí.
En fin, se han producido cambios importantes que nos han mantenido a todos en la cuerda floja. Lo peor de toda esta situación es que yo debiera estar acostumbrada a ellas. Pero no sé por qué no logro superar cada cambio que se produce ¿será porque esos cambios siempre involucra la ausencia de personas?
De todas las personas que trabajaban dentro del taller al día de hoy quedan sólo dos, el resto (unas 10 personas) han sido removidas y reubicadas en otras sucursales. Es como cuando a mamá gallina le quitan sus pollos. Así me siento (o por lo menos muy similar)
Y como broche de oro, mi jefe favorito quiere irse lo que me da mucha pena porque una vez más quedaría a la deriva. Por lo menos la última vez fue más suave la transición: llegó mi jefe nuevo aún estando mi jefe antiguo y tuve un par de meses antes que se fuera mi jefe antiguo para conocer a mi jefe nuevo.
La semana pasada tenía reunión con las Divinas y no fui porque me programaron a última hora una reunión y no salí de muy buen ánimo de ella. Es más, mi teléfono quedó sin sonido y lo olvidé por completo. Cuando lo miré, tenía varias llamadas perdidas de las Divinas y mensajes preguntando por qué no había llegado. A fin de este mes espero poder organizar otra reunión y asistir a ella.
Me quedé con ganas de tomarme un trago y reírme de la vida como lo hacemos siempre. Esas reuniones son como una válvula de escape donde por unos momentos (un par de horas) se nos olvida el mundo y sólo existimos nosotras con nuestros pequeños mundos girando alrededor.
Ayer salí a pasear con la Cata, hacía mucho tiempo que no lo hacía. No sé si ella se dio cuenta de mi animosidad. Se suponía que me acompañaba a comprar un par de cosas y finalmente no compré nada, a pesar que había algunas que me gustaron, pero descubrí que no tenía ganas de comprar.
Una persona me dijo que estaba escribiendo muy cortito y no me he dado cuenta. Puede ser que últimamente no tenga muchas cosas que decir. Posiblemente no he tenido muchas experiencias fuera de rutina y sé que ha sido más por mí que por falta de oportunidades. A veces quiero hacer cosas nuevas pero me cuesta avanzar sola, sin que nadie me empuje a realmente hacerlo.
Es como la canción “Después de tanto tiempo, tanto tiempo, te encuentras en el mismo lugar…”
Esto de la Influenza Porcina, Humana, AH1N1 o como quieran llamarla me tiene aburrida.Claro, como no si ahora uno no puede nisiquiera estornudar sin que alguna persona alrededor no te diga "Ufff, ten cuidado con la Porcina"Cualquier día de estos me topo con la gente en la calle de guantes quirúrgicos y mascarillas. Como a mi me vacunan todos los años contra la influenza... bueno, a mi me vacunan cuando quieren.Hablando en serio: tengo claro que hay que cuidarse pero ¿no será mucho comenzar a dejar de lado hasta las salidas por miedo a enfermarse?Y hablando de salidas, finalmente no salí con Mr. Right. No quize hacerle daño a su novia, no lo hice ni por él, ni por mi, lo hice simplemente porque vi su foto (la de ella, sí la tengo... y??) vi su cara de felicidad y me dió pena quitársela.He aquí una muestra de lo vieja que me estoy poniendo: hasta hace algunos años me habría dado exactamente lo mismo que tuviese o no pareja, es más, me habría dado exactamente lo mismo la cara de la mina. Yo me habría reido de ella a mandíbula batiente sin piedad.En cambio ahora... ahora me dió pena y eché pie atrás, no lo llamé, no insistí, dejé las cosas así tal como estaban: sólo unos correos con su "buena" intención.Algo me pasa a mí con Mr. Right: no es la primera vez que estoy a punto de juntarme con él para recordar viejos tiempos y doy pie atrás.En fin, tampoco me he comunicado con el chanta ¿Cómo lo podemos llamar para que no suene tan feo? Creo que Mr. Chateau estaría bien (mal que mal su apellido es Castilla) Como sea, Mr. Chateau no ha dado señales de vida y me da mucha, pero mucha flojera llamarlo yo. Le prometí a la Moira que no lo haría y pienso cumplir con mi palabra.Hoy recibí una noticia que me dejó muy feliz: un antiguo compañero de estudios contestó a un mensaje que le envié hace meses atrás. Fue uno de esos amores platónicamente tontos de los 20 años... bue... hace no tantos años que digamos tampoco. Espero mantener el contacto con él porque recuerdo gratas conversaciones entre ambos.
¿Qué me deparará este fin de semana semi largo que se nos viene? No sé, lo que tengo claro es que el lunes 25 tengo que hacer una llamada a alguien muy agradable que me llamó la semana pasada y que tengo curiosidad por conocer.P.D.: Después de escribir esto, como a los 20 minutos, me llamó Mr. Chateau porque se quiere juntar hoy. Pero amanecí con dolor de garganta, parece que me voy a enfermar ¿Estaré influenciada o con influenza?
Muchas veces me quejé aquí mismo sobre lo depresiva que me ponían mis cumpleaños, lo mal que lo pasaba y lo sola que me sentía.Este año fue un vuelco de la tortilla espectacular. Lo pasé fantástico rodeada por gente entretenida y que me quiere.Partí el día jueves por la noche con uno de mis jefes tomando pisco sour (obvio), comiendo machas y ostiones a la parmesana para rematar con un postre de mouse de chocolate con helado y un vino latest harvest que estaba fenomenal.Pero mi estómago no estaba preparado para tanto revoltijo, me amanecí en el baño pidiendo perdón por haber comido tanto... y rogando recuperarme porque al día siguiente iban las Divinas a mi casa.Amanecí bien y en forma suficiente como para resisitir otro pisco sour más y otras cosas. No llegaron muchas Divinas, pero de lo bueno poco dicen por ahí. Igual lo pasé super bien con ellas. Alguna vez he dicho lo que me gusta escuchar las historias de las Divinas y lo mantengo: no hay nada mejor que escucharlas y ver cómo se van liberando de sus penas y problemas mediante la comunicación.Si creen que la celebración terminó ahí, se equivocan.La celabración continuó el lunes en la oficina con una torta de selva negra y los saludos de todos acá. Estuvo mucho más austero que el año pasado (no hubo flores) pero con mucho cariño.Y para poner el broche de oro, el martes por la noche me junté con otro grupo de Divinas en el Dublin, no hubo pisco sour porque mi estómago se encontraba en precarias condiciones y no aguantaba ni comer ni tomar nada extra. Fue un ratito corto pero cundidor.Me llegaron muchos mensajes que no he podido terminar de responder porque aquí en el trabajo la cosa se ha puesto buena nuevamente, con mucho que hacer, mucho que coordinar y mucho que correr.¿Se acuerdan del chanta de la otra vez? Pues estuve hablando con él y decidí darle una segunda oportunidad. Más bien, decidí yo darme una segunda oportunidad pero con la condición que fuese él quien me buscara. Verémos si se atreve.Por lo pronto estoy preparándome para este domingo: me juntaré con Mister Right después de más de un año sin verlo.En fin: Más Vieja = Más Feliz
Estoy a punto de cumplir un año más de vida.¡Por Dios que estoy vieja! Claro que eso sólo se refleja en mis papeles porque lo que es en mi comportamiento, creo que no: aún sigo actuando como si tuviera 25 ó 30 recién cumplidos.En fin, este año mi papá me ha impulsado a celebrarlo en mi casa con quien yo quisiera. Decidí que sería una buena forma hacerlo con las Divinas y así aprovechar la instancia para conversar y distraernos un ratito.Les envié la invitación a todas pero sólo dos han contestado. Tengo la confianza que llegarán unas 5 por lo menos. Me puse a pensar qué quiero de regalo y por más que pienso no encuentro qué cosa puede ser. No es que tenga todo lo que quiero, pero cuando uno comienza a pensar se bloquea y no se decide por qué cosa.Estoy preparando todo para este viernes, a pesar que mi cumple es el sábado, elegí el viernes por ser feriado y así puede ir más gente. El jueves me voy a quedar a un asado aquí en la oficina y después nos iremos de copas con mis jefes para celebrar mi cumple y el sábado (obvio) se lo dedicaré a mi familia para descansar el domingo.Me siento un poco rara de estar haciendo preparativos para mi cumple, es que hace mucho tiempo que no hago nada, no planifico nisiquiera qué quiero comer. El año pasado mi hermana mayor tuvo la ocurrencia de llevarme a un bar: fue ella, Aldo (un amigo) y llegó una de mis Divinas. Nadie más.No voy a decir que lo pasé bárvaro, pero tampoco lo pasé mal. Es que uno siempre se hace espectativas que normalmente no se cumplen y queda con sabor a poco.Espero que este año sea distinto, pero de verdad distinto, quiero celebrarlo con gente que (de una u otra manera) están conmigo todos los días y me lo hacen saber.Voy a decir algo que no debiera decir, pero tengo que decirlo porque si me lo guardo por más tiempo voy a explotar: El Pelao eligió justo el día de mi cumple para lanzar su disco. Extraña coincidencia...
Anoche estuve con algunas de las Divinas.
Cada vez que me junto con ellas, llevo todos mis sentidos alerta porque voy aprendiendo lecciones muy importantes de vida.
Es cierto, son experiencias ajenas, pero por Dios que son fuertes e importantes para mí. Cuando las oigo contar sus historias, se me pone la piel de gallina: son historias de penas más que alegrías; sin embargo, siempre hay un final feliz, una lección que sacar o una risa que dejar salir.
Me alegro mucho poder ser el nexo entre ellas, mantenerlas unidas es una ardua tarea pero la hago feliz cuando veo los resultados.
Se me pasaron un poco las copas, claro, como no me iba a pasar si no había comido nada desde el almuerzo y me puse a tomar mojito. Como llegué más temprano que el resto, había pensado comer algo, pero después consideré mi dieta y desistí.
Error… debí comer… Aparte de haber llegado medio doblada a la casa, desperté de madrugada con hambre y acidez producto del limón. Cuando sonó el despertador no quería levantarme, feliz me habría quedado una horita más dando vueltas por la cama.
En fin, los pobres tenemos que trabajar y los pecadores tenemos que asumir las consecuencias de salir a tomar con el estómago vacío.
El fin de semana pasado saqué a pasear a mi papá. Es raro cuando él pide que yo maneje, lo normal es que lo haga él. Pero estaba cansado y quería que lo pasearan. Me hizo dar una vuelta maratónica por Santiago: de la casa a La Dehesa, de ahí por la cuesta Sor Teresita para luego entrar a la Costanera Norte hasta Vespucio Sur (frente al aeropuerto), como la vuelta le estaba saliendo entretenida, me hizo ingresar por la Alameda y dar un par de vueltas por el centro antes de enfilar por fin de vuelta para la casa.
3 acotaciones de mi tour: durante la travesía por la Costanera Norte se me durmió el pie sobre el acelerador (demasiado largo y aburrido); lo otro, no tuve ninguna queja de mi papá hasta que comencé a bajar a toda velocidad la cuesta Sor Teresita, ahí me pegó un grito suave “más despacio”, le dio miedo… Por último, menos mal que cuando ya llegábamos a la casa se le ocurrió pasar a tomar un pisco sour, estaba muerta de sed.
Como pueden ver, este último tiempo lo he pasado entre mi familia y mis Divinas. Ha sido tiempo tranquilo, de paz, de pensar en las personas que me rodean y tratar de ayudarlas cuando se puede.
Acá en la oficina las cosas siguen iguales: lentas. Mi jefe se fue a otra sucursal y lo hecho mucho de menos. Mi otro jefe se fue a otra oficina y también lo hecho de menos, claro que ahora tengo más excusas para ausentarme de mi sitio e ir a verlo, pero no es lo mismo.
Las cosas en esta época del año son tan lentas, que me entretengo viendo la cámara en vivo del Canal de Panamá, los barcos entran, desaguan las exclusas, los tiran, se llenan las exclusas, vuelven las guías que los tiran y así se pasan el día y mi día.
¡¡Qué fome!!